otelo

Tweet me, I love you. El amor en tiempos del Social Media.

@SerafinoBuendia

 

Partimos de un prejuicio: las Redes Sociales empeoran toda relación amorosa. Y en verdad que es sensato pensar esto. Parece que los celos son disparados por cada tweet, por cada actualización de estado, por cada foto. Pero ¿es en verdad el Social Media un elemento que altera nuestras relaciones personales?

Me atrevo a defender que no. Y no porque sea un romántico que defiende al amor verdadero en casi cualquier escenario y época, sino porque las Redes Sociales son un síntoma y no una causa de un mal ya arraigado en las relaciones humanas. Claro, es fácil culpar a los tweets fuera de contexto y a las fotografías casi cruelmente etiquetadas, pero nunca resulta fácil aceptar nuestras propias flaquezas con la pareja.

Quiero contarles la historia de un hombre llamado Otelo y de su amada Desdémona. Para los que gustan de Shakespeare, sabrán que se trata de una tragedia como muchas otras de su tintero. Pero ésta es especial. Lo trágico no es que [SPOILER ALERT] mueren por amor; lo trágico es que Otelo -aunque lo intente- nunca puede estar completamente seguro de si Desdémona lo ama. En esa ignorancia radica lo trágico. Otelo duda del amor de Desdémona por las jugarretas de Yago, enemigo del moro de Venecia, que trata de hacerle creer que su mujer lo engaña con otro durante sus viajes. Su estrategia es sutil. Su arma, un pañuelo plantado en sus ropas.

La evidencia está ahí. Desdémona tiene el pañuelo de otro hombre en su poder. La imaginación traiciona a Otelo e invita a los celos a un festín. ¿Cuál es la diferencia entre un pañuelo y un mensaje de otra persona en Facebook o de una foto cruelmente etiquetada? Si me lo preguntan, ninguna. Un tweet, una foto, no es evidencia suficiente para que alguien sepa que se le engaña. Las Redes Sociales no destruyen relaciones. Pero la imaginación, los celos y la falta de seguridad, pueden destruir montañas.

¿Cómo sabemos que una persona realmente nos ama? No podemos saberlo de hecho. Esa persona nos dice dulces palabras. Sospechamos que miente. Esa persona nos da un regalo. Interés. Esa persona nos promete pasar el resto de su vida con nosotros. Cambia de opinión. Divorcios, rupturas, mentiras. Las relaciones amorosas se construyen a partir de nada claro. Se construyen a partir de caos. En efecto, es imposible que se tenga una prueba totalmente certera de que esa persona nos ama.

Entonces, ¿por qué siguen existiendo las relaciones? Woody Allen lo explica muy bien en Annie Hall con un chiste que todos necesitamos aprender.

“y recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice: Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina. Y el doctor responde: ¿Pues por qué no le mete en un manicomio? Y el tipo le dice: Lo haría, pero necesito los huevos. Pues eso más o menos es lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben, son totalmente irracionales y locas y absurdas, pero supongo que continuamos manteniéndolas porque la mayoría necesitamos los huevos”.

Hay que estar un poco loco, para estar un poco enamorado. Sin pretextos, sin frustraciones. Las Redes Sociales pueden ser un peligro para los que buscan el pañuelo de otro en el Time Line de su amada. Pero el verdadero peligro no es el Social Media, sino tú, que eres más lógico de lo necesario.